De vez en cuando escuchamos tristes noticias de cómo un anciano se pierde y nadie da con su paradero. Es más frecuente de lo que creemos, y es que en algunas zonas del planeta el número de ancianos aumenta de forma considerable, por lo que el número de incidencias en este aspecto también aumenta.

Esto conlleva numerosos problemas que deben afrontar los gobiernos de algunos países. Japón es el país del mundo donde la esperanza de vida es la más alta del mundo. El alto grado de saneamiento y estándares de salud han hecho que Japón cuente con un gran número de ciudadanos ancianos. La esperanza de vida era de 81,25 años en el 2006. Pero la población comenzó a disminuir en el 2005, cuando los 1.067.000 nacimientos fueron superados por la cantidad de 1.077.000 de muertes anuales.

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Se espera que la población de Japón disminuya a 100 millones de habitantes para el año 2050, y solamente 64 millones para el 2100. Se prevé que uno de los problemas más significativos que traerá consigo esta reducción de la población, será de índole financiero debido al aumento en la proporción de dependencia por el aumento en la población anciana y la disminución en el número de jóvenes capacitados para trabajar y financiar la seguridad social del país.

Además de los problemas económicos, existen otros problemas asociados. Como comentábamos al principio del artículo, existen muchos ancianos con demencia senil. Por ello, en la ciudad japonesa de Iruma, al norte de Tokio, el gobierno local está impulsando una iniciativa para que los ancianos estén siempre identificados. De esta forma se podrá seguir la pista de personas mayores con demencia.

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“Ya hay pegatinas de identificación para ropa o zapatos, pero los pacientes con demencia no siempre llevan esos artículos”.

Las pegatinas cuadradas de 1 cm contienen una dirección, número de teléfono y número de identidad único para cada usuario. La iniciativa, que utiliza un sistema de códigos QR, fue creada para ayudar a reunir a los miembros de la familia con sus seres queridos mayores en caso de que desaparecieran.

Las pegatinas resistentes al agua, que permanecen unidas durante un promedio de dos semanas, pueden ser más discretas que otros artículos como las insignias, ya que se pueden unir a las uñas de los pies (debajo de los calcetines).

Como decíamos está idea comenzó en Iruma y dentro de poco se empezará a utilizar en Tokio. Si es un éxito se empezará a comercializar para el resto del país y el extranjero. De forma que es posible que en poco tiempo esté disponible el servicio en España.

Como ves, la tecnología puede ayudarnos en todo tipo de situaciones, y esta es una más.

¿Qué te parecen este tipo de iniciativas? ¿Es buena idea utilizar códigos QR en ancianos y niños?

Fuente | BBC