Si estás en la búsqueda de un nuevo televisor, bien porque quieres renovar el que ya tienes con unos añitos, o porque quieres probar las bondades de los últimos modelos, entonces no te pierdas lo que hoy te traemos.

Muchas marcas, modelos, un mar de especificaciones técnicas, tamaños, precios… Y es que comprar un televisor no es tan sencillo desde que estos se convirtieron en dispositivos digitales sofisticados.

Piensa que la clave para hacerse con el mejor estará en función de tus necesidades y del uso que le vayas a dar. Vamos a reflexionar por unos instantes y lee con cuidado estas preguntas…

  • ¿Cuántas horas ves la televisión al día?
  • ¿Cuánto dinero estás dispuesto a gastarte?
  • ¿Cuál es el tamaño ideal para tu cuarto o salón?
  • ¿Qué tipo de contenidos vas a visualizar?
  • ¿Cada cuánto renuevas el televisor?

Los que debes tener en cuenta sí o sí

A veces en lo único que nos fijamos al comprar un televisor es en el tamaño de la pantalla. Es una de las cosas que se suelen tener más claras, entre otras cosas porque habrás medido el espacio del mueble o la pared donde debe encajar. Pero debes tener en cuenta no solo el hueco donde vas a colocar tu flamante televisor, sino el espacio o la distancia a la que te encuentras a la hora de visualizarlo. No tendría mucho sentido colocar un televisor de 65 pulgadas para verlo desde un metro de distancia…

¿Cómo calcular el tamaño del televisor en función de la distancia de visionado?

Para obtener una sensación más cercana al cine la web experta en imagen AVForums recomienda la fórmula:

  • Distancia (en pulgadas) * 0.84 = pulgadas del televisor.

Si partimos de una distancia de 2 metros desde el sillón a la tele (200 centímetros), como una pulgada son 2,54 centímetros, la distancia son 200 / 2.54 = 79 pulgadas. Aplicando la fórmula, el tamaño ideal del televisor será: 79 * 0.84 = 66 pulgadas. Ten en cuenta que con un televisor 4K, al tener puntos más pequeños te puedes poner más cerca (o comprar una pantalla más grande).

La web PlanetCal ofrece un Calculador de tamaño de pantallas. Sólo tienes que introducir la diagonal (las pulgadas), la proporción (16:9), y al instante obtienes cuántos centímetros mide de alto y de ancho, para que te hagas una idea de su tamaño real:

También es importante fijarse en el tipo de conexiones con el que cuenta el televisor, ya que seguramente vas a querer conectarlo a otros dispositivos: consola de videojuegos, Blu-ray, home cinema, Android TV, Apple TV, ordenador, el decodificador de televisión por suscripción…

Revisa todas las conexiones con la que contaría tu futuro televisor.

Es necesario que el equipo cuente al menos con tres entradas HDMI. Pero lo más importante de cara a no quedarnos obsoletos es que contemos con el mayor número de conexiones HDMI 2.x que sea posible, compatibles con el sistema de protección contra copia HDCP 2.2.

Además de aumentar el ancho de banda, HDMI 2.0 también mejora el sonido, pues soporta hasta 32 canales de audio al mismo tiempo.

La versión actual más potente es la HDMI 2.0b, con la que tendremos asegurado el soporte para las nuevas tecnologías HDR, contenido 4K a 60fps con un ancho de banda de 18 Gbps y la posibilidad de manejar hasta 32 canales de audio.

También es recomendable que el televisor tenga una entrada para red Ethernet. Esta le permite al equipo conectarse a Internet mediante un cable Ethernet, en lugar de hacerlo de forma inalámbrica (algo útil para utilizar servicios de video streaming como Netflix). Esto garantiza que la conexión a Internet sea más rápida y estable, pero obviamente tu televisor debería estar instalado cerca del lugar en el que se encuentra el enrutador que lo conecta a Internet.

No debemos olvidarnos de estar bien servidos de puertos USB, si pueden ser 3.0 mejor todavía para el contenido 4K, y de asegurarnos que nuestra tele podrá decodificar los formatos de audio y vídeo más habituales para no tener que depender de un reproductor externo, aunque al ritmo que cambian dichos formatos este es un punto que tarde o temprano se quedará anticuado.

Tecnología y tipo de panel

Actualmente existen básicamente dos tendencias: LCD con retroiluminación LED (y sus derivadas como QLED de Samsung) y OLED. Ambas son complementarias y van enfocadas a públicos y tipos de uso bien distintos.

OLED (Organic Light-Emitting Diode) es la más nueva en el mercado, no utiliza sistemas de retroiluminación en la parte posterior del panel como LCD, sino que es capaz de encender y apagar los píxeles de forma individual, lo que se traduce en unos negros mucho más puros y realistas con un mejor nivel de contraste y unos colores que destacan más en pantalla.

También tiene mayores ángulos de visualización sin pérdida de calidad, no presenta efecto ghosting ni luces residuales de fondo ofreciendo una imagen perfecta desde cualquier punto en el que miremos la tele, tanto en horizontal como en vertical.

Los televisores OLED no son los ideales si vamos a usarlos como monitor de ordenador o durante muchas horas al día.

Sin embargo, tiene varios problemas importantes que todavía no se han resuelto por completo. Para empezar, tenemos el asunto de las llamadas retenciones o quemados de imagen de forma similar a los antiguos modelos de plasma.

Y sobre todo el precio… aunque han bajado bastante en un par de años, los televisores con tecnología OLED siguen siendo bastante más caros que los LED.

¿Plana o curva?

Para quienes buscan disfrutar de contenidos con el mayor grado de inmersión posible y en pantallas de gran tamaño (más de 50 pulgadas), los televisores curvos son una buena alternativa.

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Pero estas pantallas no son las mejores para familias o grupos numerosos, debido a que la curvatura del televisor hace que la mejor experiencia visual de la pantalla sea para quien se encuentra justo al frente del equipo. Así, las personas ubicadas en diagonal a la pantalla pueden no tener la mejor experiencia.

Las pantallas curvas ofrecen una experiencia más real que las planas siempre que se miren desde un punto centrado

Solo recomendaríamos televisores curvos si los usuarios no quedan en una esquina o a un cierto ángulo del mismo, ya que en estos casos perdemos esa experiencia inmersiva que es lo que buscábamos.

Si es para videojuegos, ten en cuenta los HZ y la resolución 4K

La tasa de refresco, que se expresa en Hertz (Hz), es la frecuencia con la que las imágenes cambian en la pantalla. Mientras más alta sea la tasa de refresco (por ejemplo, 120 Hz en vez de 60 Hz), más veces por segundo se actualiza la información en el televisor, lo que permite disfrutar de una imagen más fluida.

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Por otra parte, en cuanto a tecnología, muchos de los televisores que se ofrecen en la actualidad cuentan con resolución 4K (que es cuatro veces más alta que la resolución full HD o 1080p). Esta es indispensable para sacar el máximo provecho de las consolas de última generación. Tener un televisor 4K también es importante porque algunos servicios en línea, como Netflix, ya están ofreciendo contenidos en esta altísima resolución.

Otra cosa interesante si la vas a utilizar para videojuegos es que incluya la tecnología HDR. Con esta tecnología vas a poder ver la imagen más nítida nivelando el contraste de las zonas más oscuras y las más luminosas.

¿Tu nuevo televisor será inteligente?

Los smart TV (televisores inteligentes) son aquellos que cuentan con conectividad a Internet y que pueden ejecutar aplicaciones que les permiten ofrecer alternativas de entretenimiento más allá de la televisión tradicional.

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Con un smart TV es posible disfrutar de contenidos (como películas de cine y series de televisión) a través de plataformas de video en línea como Netflix o servicios de vídeo como YouTube. Estos equipos suelen contar con sistema operativo y requieren actualizaciones, por lo que es casi obligatorio mantenerlos conectados a Internet a través de la red Wi-Fi del hogar.

Sintonizador digital de nueva generación

Los nuevos televisores permiten ver los canales en alta definición gracias a la implementación de la Televisión Digital Terrestre (TDT). Sin embargo, debes asegurarte de que tu televisor está adaptado para recibir este tipo de contenidos; es decir, que usa la versión más reciente del estándar de televisión digital que emplea el país, que es DVB-T2.

Entonces, si quieres comprar un televisor que pueda recibir los canales digitales nacionales, asegúrate de que el equipo cuenta con un sintonizador DVB-T2 integrado. De lo contrario, además del televisor, tendrás que comprar un decodificador que te permita llevar la señal de televisión digital terrestre a tu televisor.

El problema es que su implantación se retrasa año tras año, o por lo menos eso es lo que está pasando con DVB-T2 en Europa, ya que requiere fuertes inversiones por parte de las cadenas y por supuesto que los televisores lo soporten.

No está de más asegurarnos que nuestra nueva tele es compatible con dichos estándares, ya que aunque la mayor parte de modelos fabricados a partir de 2015 lo son, todavía hay aparatos más antiguos a la venta que no los soportan.

Fíjate un presupuesto máximo

Uno de los consejos más importantes es fijarnos un presupuesto máximo. En la tecnología, como en casi todo, “cuanto más azúcar más dulce”. Y es que verás que no hay límite… porque sin esperarlo te encontrarás televisores que tiene un valor del doble o el triple a lo que tenías pensado en un primer momento.

Cuánto más presupuesto tengamos a mejores televisores podremos acceder.

Así que, si no nos fijamos un presupuesto, seguro que acabaremos gastando bastante más de lo que pensábamos, porque siempre vamos a querer más.

¿Qué marca me compro?

No nos atreveríamos a dar un veredicto… ¿Por qué? Porque hay muchas marcas que lo hacen francamente bien, y decantarnos por una de ellas sería muy injusto para las demás. La competencia es tremenda, y lo que si aconsejamos es que si vas a gastar mucho dinero esperes a alguna oferta o promoción, de lo contrario habrás tirado el dinero… y en algunas ocasiones es mucho…

Más que fijarme en marcas, me fijaría en modelos dentro de las propias marcas, ya que ellas mismas suelen ofrecer diferentes modelos y calidades. Todo depende de hasta dónde estemos dispuestos a gastarnos, y del resto de variables, que son muchas, que hemos comentado.

La mejor prueba que puedes realizar siempre será poder verla en directo, así que es interesante que si tienes la oportunidad, veas el televisor en funcionamiento en algún establecimiento especializado. ¡Ojo porque algunas marcas suelen programar en sus televisores un Modo Tienda que no se ajusta a lo que después nos encontramos en casa! Pero es algo que puedes hablar con la persona que te atiende para dejarle claro que te gustaría ver el televisor de la forma más natural posible, es decir, como lo vería uno en su casa, sin artificios ni colores irreales.

Como veis no es nada fácil, pero esperamos que con todo lo que os hemos contado os podáis hacer una idea de qué televisor será el que próximamente estará en vuestro salón o habitación favorita.

¡Cuando veas el televisor colocado en tu casa, podrás decir orgulloso que ha sido una buena compra!

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